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¿QUÉ ES LA DISPLASIA DE CADERA?

La DISPLASIA DE CADERA es una enfermedad hereditaria, crónica y progresiva, cuyo resultado final es la deformación de la articulación (imagen 2), y la aparición de signos de osteoartrosis (imagen 1)

“DISPLASIA” significa “malformación durante el desarrollo”. Es decir, la cadera de estos animales se desarrollará de forma anómala durante el crecimiento. Es importante que sepamos que en el momento del nacimiento la cadera todavía está sin formarse, por lo que todavía no puede hablarse de un perro displásico. Lo que si heredan son los genes responsables de este desarrollo anómalo. En resumen, se trata de una enfermedad hereditaria pero no congénita. De cómo manejemos a estos animales en sus primeros meses de vida dependerá muchas veces la evolución de la enfermedad.

¿EXISTEN TIPOS DIFERENTES DE DISPLASIA?

La respuesta es sí. Existen distintos tipos y grados de displasia de cadera y, aunque se pensaba que era una enfermedad propia de perros de razas grandes y gigantes, hoy en día vemos que puede afectar a cualquier raza de perro e incluso a los gatos.

Es una enfermedad difícil de erradicar porque es muy antigua y de carácter multigénico. Es decir, son varios los genes implicados en su aparición. Se han practicado radiografías a momias de perros egipcios (2000 años a.c.) en las que ya se pone de manifiesto la enfermedad.





¿CÓMO Y CUÁNDO PUEDO SABER SI MI PERRO ES DISPLÁSICO?

La detección precoz y los tratamientos preventivos nos permitirán manejar la patología de la manera más óptima posible, pudiendo elegir de esta manera la mejor actuación para cada situación.
Muchas veces la enfermedad cursa con dolor, claudicación y cojera patentes, pero en otras ocasiones lo único que notamos es que nuestro cachorro es “vago”, algo menos activo de lo normal, y poco juguetón. También podemos apreciar que le cuesta subirse al coche, o subir y bajar escaleras, etc.
Todos estos síntomas nos indican que existe un problema, pues no es manera de actuar lógica en un cachorro. Podemos decir que los cachorros “vagos” no existen, pues lo normal es que sean algo hiperactivos.
En cuanto al diagnóstico clínico, afortunadamente cada vez disponemos de más medios para poder detectarla a edades más tempranas. De hecho, ya se han localizado en los labradores 7 marcadores en los genes, lo que nos permite con un simple análisis de sangre calcular una probabilidad de que el perro va a desarrollar la enfermedad con un 95% de fiabilidad.
Este análisis puede realizarse a cualquier edad, incluso en recién nacidos. Las mismas pruebas se están desarrollando actualmente también en Pastor Alemán y Golden Retriever.
En nuestro Centro disponemos de la últimas técnicas para el diagnóstico como la radiología digital y la artroscopia. Además, tenemos a nuestra disposición centros de diagnóstico con resonancia magnética y TAC para los casos más excepcionales.
Hemos desarrollado protocolos que nos permiten diagnosticar la enfermedad cada vez más precozmente.
Si nuestro perro entra dentro de las razas predispuestas (Labrador, Golden Retriever, Pastor Alemán, Bóxer, Mastín, San Bernardo, Rottweiller, etc.), debemos someterlos a estudios en edades muy tempranas, para intentar aplicar terapias preventivas lo antes posible.

¿EN QUÉ CONSISTEN ESTOS ESTUDIOS?

Habitualmente con estudios radiológicos podemos llegar a un diagnóstico la mayoría de las veces. Existen casos en los que recurriremos a un estudio con tomografía computerizada (TAC), como cuando tenemos una angulación patológica del cuello femoral.

MÉTODO PENHIP

Con este método, desarrollado en la Universidad de Pennsylvania, calculamos la probabilidad de que el cachorro vaya a desarrollar osteoartrosis en la madurez. Calculando el índice de distracción (ID), es decir, el grado de laxitud de la articulación, podremos predecir con bastante fiabilidad si nuestro paciente va a desarrollar displasia de cadera.

Debe hacerse entre las 12 y las 14 semanas de vida, máximo hasta las 16, por lo que constituye el método radiológico más precoz para el diagnóstico de la enfermedad. No obstante, también puede incluirse en los estudios de perros con más edad ya diagnosticados para hacernos una idea del grado de laxitud de las caderas

El número obtenido estará entre 0 y 1. Dependiendo de la raza, cuánto más cerca de 1, más probabilidad de ser displásico. A partir de 0,3 ya se considera positivo.






Cirugía articular de mínima invasión   Rotura de Ligamento I
Displasia de codo   Rotura de Ligamento Ii
Displasia de cadera I   Factores de Crecimiento
Displasia de cadera II